César López: cubano de feeling y jazz

César López: cubano de feeling y jazz

César López: cubano de feeling y jazz

Ivón Peñalver | 20/ABR/2015, Tomado de Suenacubano.com

Único músico de casa y fiel heredero de las descargas a base de boleros, canción y trova, este frustrado guitarrista ha devenido destacado saxofonista. Sin dudas, César López es uno de los más prolíficos músicos contemporáneos cubanos.

Aún recordando las sorpresas recibidas de los amigos por su reciente cumpleaños, se siente muy complacido de poder regalar estas declaraciones a los seguidores de Suenacubano, para comentar sobre sus próximos planes de trabajo.

Tras un largo camino recorrido en la música, ¿qué referentes te definen hoy?

Indiscutiblemente, el jazz ha tenido una gran influencia en mi manera de interpretar y hasta de componer, pero quien revisa mi discografía se da cuenta de la importancia que reviste para mí la música cubana, desde el bolero hasta la más clásica. Por eso no me he limitado a tocar jazz, siento que la música cubana es el soporte de cuanto he podido lograr en mi carrera, incluso en lo que sigo imaginando que podría hacer.

¿Cómo defines tu relación con la música clásica?

Creo que sostenemos un amor indestructible, aun cuando por alguna razón no estemos juntos (sonríe).

La mejor manera que tengo de explicarte esa relación es mi reciente trabajo, realizado con la Orquesta del Mozarteum, dirigida por José Antonio Méndez. Estoy súper contento con la manera de tocar de esos muchachos.

Sin embargo, tengo hasta miedo porque supe que el disco esta nominado a los Premios Cubadisco en la categoría de Música de concierto, y no se trata de eso, sino de música de cámara.

Sucede que una errada definición de algo puede acabar con la historia que le pertenece. Ese álbum merece correr con toda la buena energía con que se originó. De hecho, marca un antes y un después en mi trabajo, pues asumí todas las composiciones y los arreglos.

Eso significa que sin alejarme de Habana Ensemble, por supuesto, quiero seguir moviéndome en lo clásico, asumir esta especie de trabajo paralelo, porque así se dimensiona y oxigena tu mundo interior y la comunicación con el exterior.

¿Cómo se originó este tránsito en tu obra?

Era un proyecto que yo venía “cocinando” desde hacía cerca de tres años. Lo estrené en Europa con una orquesta de cámara, posiblemente este año vuelva a repetirlo. Es una obra en la cual la cubanía pesa, porque se trata de un concertino con tres movimientos: uno de ellos lo dediqué a mi maestro de saxofón, Miguel Villafruela, el segundo es un danzón dedicado a la familia Cachao, y hay una habanera.

En este fonograma se funden los géneros de la música cubana. Y esto me ha impulsado a terminar un poema sinfónico para dos saxofones, que ya anda por el último movimiento.

Espero despedir este año con este trabajo terminado. Además, este 2015 pretendo presentar un material que se llamará Doble concierto cubano, con formato sinfónico, incluirá la guajira, el bolero y el cha cha chá.

Háblame del trabajo con Habana Ensemble

Cualquier proyecto que asuma ha de ser paralelo a Habana Ensemble, que es parte de mi vida. El disco Sonajero lo hice con mi grupo, que le puse así porque me transmitía suavidad, transparencia…

Este disco recoge composiciones mías, comencé a probarlas en los distintos espacios en los que nos presentamos. Les funcionaban al público. Ello significa, en el orden personal, una etapa de madurez sonora y conceptual por todas las relaciones y guiños que establecimos con la música cubana y el jazz hecho aquí.

Y el César compositor llega también a la danza…

Algo que me tiene muy feliz, porque tengo encargada la música del espectáculo Latidos, que presentará la compañía de Ballet Lizt Alfonso para celebrar los 25 años de fundada.

Es un trabajo muy difícil, me exige mucha delicadeza porque a veces la música es protagonista; en otro momento es totalmente secundaria, por eso trabajamos en conjunto. Lizt sabe lo que quiere y muchas veces me sugiere en movimientos y yo le pongo música a sentimientos como el amor, el desamor, la furia.

Ya yo había compuesto para teatro, la radio más comercial, pero indudablemente esto es una experiencia diferente. También creo que se trata de una etapa de madurez.

Dispuesto a continuar creando para cumplir el compromiso con Lizt Alfonso, César López se despidió de esta redactora en una jornada mañanera.

Además de ocupar sus días en estas composiciones, junto a Habana Ensemble el destacado instrumentista se presenta los jueves, desde las once de la noche, en el Café Bertolt Bretch, para protagonizar un espacio de notable cubanía donde con feeling se llega al jazz.

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