Armónica y flor

Armónica y flor

Armónica y flor

Por Claudia Pis Guirola, Lunes, 20/07/2015, 11:31 AM, Tribuna de la Habana

En la calle Marqués González uno pudiera encontrarse lo que fuera. Baches, aceras con sus rejas y un murmullo que se hace lejano cuando detrás queda, con su opulencia polvorienta, Carlos III; la avenida con nombre de rey.

Pero no todo allí tiene la bruma de las entrecalles de Centro Habana. En su decurso, uno se tropieza con una puerta de dimensiones descomunales, como sus vecinas, pintada de blanco.

Y la puerta se abrió. Detrás estaba Adrián Berazaín y detrás la sala verde de puntal muy alto, y detrás todo un universo.

“Fui un muchacho estudioso, que sacaba buenas notas en la Lenin, siempre con una noviecita fija. Por aquel entonces empecé a escribir. Luego estudié Diseño en el Instituto Superior y me preocupaba por aprovechar bien las asignaturas, pues no me daba tiempo para sacar cinco puntos en todas”.

LOS TEMAS EMPEZABAN A SER MÁS

“Durante los primeros tiempos rechazaba todo lo que no me pareciera interesante o se saliera de la trova. No alcanzaba a comprender la importancia de un grupo tan paradigmático como The Beatles para el desarrollo de la música internacional. Era como si para encontrar una sensibilidad matara otras.

“Terminar la universidad fue un salto de 180 grados. Solo entonces entendí que la sensibilidad no se estudia, sino que se desarrolla con experiencias de vida.

“Me tocó ir creciendo de a poco. Me fui volviendo menos “bitongón” de escuela y con la guitarra transité hacia otros mundos al punto de salir todas las noches, y tener una novia para casi todas esas noches. Eso comenzó como a los 25. Durante ese año me hice mi primer tatuaje.

“Dediqué parte de mi adolescencia a estudiar, a leer, a ver películas y a jugar mucho Atari. También pelota, pero solo de vez en cuando con los muchachos del barrio. Hago cosas que solo aprendí por el lugar donde nací; de lo contrario, hubiera sido más retraído y tímido de lo que soy.

“Por eso me enorgullezco de vivir en Centro Habana. Este lugar es mi identidad, mi historia y sus personas son parte de lo que escribo; me conocen, me saludan, me demuestran su afecto y su respeto”.

Dos discos producidos bajo el sello de Bis Music, Como los locos (2011) y Si te hago canción (2014), le han merecido a Adrián Berazaín el reconocimiento de un público, en su mayoría, compuesto por jóvenes, pero que va ampliándose gracias a sus colaboraciones con músicos de diversas vertientes como Diana Fuentes, Leoni Torres, Dianela de la Portilla, David Blanco, el dúo Buena Fe y Waldo Mendoza. Además, el tema que da título a su segundo fonograma, formó parte de la banda sonora del filme Fábula, dirigido por Lester Hamlet.

“Cuando salgo a la calle sin sombrero siempre hay alguien que me mira sin saber, a ciencia cierta, si soy yo. Entonces, lo mejor que puede pasarme es que se me acerque alguna ancianita para de-cirme que le gusta mi música. Ese es mi premio.

“Con respecto a los autógrafos, aunque no es lo que prefiero, los hago solo para complacer y si es una niña de 12 años quien lo pide hasta le dibujo maripositas, para que se lo enseñe a sus amigas y esté contenta.” Más allá de premios, actuaciones y conciertos, este joven goza de los placeres de la mayoría y disfruta de ellos con la misma frescura de quien ha estado siempre muy lejos de los escenarios.

“Me gustan los lugares con buena energía, para pasar buenos ratos. Adoro sentarme en el Malecón a la hora mágica en que el sol está cayendo, y compartir con los amigos. A veces no hace falta gastar tanto dinero o ir al mejor lugar para pasarla bien y esas salidas cuando una botella de ron dura toda la noche son las mejores porque son las más sinceras”.

HACERSE CANCIÓN

“Hay dos momentos fundamentales en los que escribo mejor mis canciones. Uno es entre las once y la una de la tarde; el otro, durante la madrugada, lo cual quizás venga desde que mi época de alumno de Diseño porque me acostumbré a estudiar a esa hora.

“Me pongo a tocar la guitarra, saco algunos acordes que me parezcan interesantes y cambio de acción; luego se me ocurre una estrofa y la dejo ahí. Quizás me ponga a ver una película, tal vez salga a la calle para hacer alguna diligencia. Para cuando regrese ya tendré la canción completa en la cabeza y la escribo de un tirón.

“A la primera persona que me pase por delante se la enseño y me gusta, sobre todo, que sean sinceros conmigo.

“En ocasiones, extraño al muchacho que alguna vez fui, sin ambi-ciones, ni malicias y todavía cuando hago un tema trato de incorporarle aquella persona, aunque sé que no puedo, ni soy el mismo. Porque todos cambiamos y las cicatrices te van dando otra forma”.

Berazaín afirma disfrutar escuchando cantar juntos a Fito Páez y Joaquín Sabina en su disco preferido: Enemigos íntimos. Frente a esta muchacha se autorreconoce fiel, voluntarioso, a veces receloso (pero solo lo necesario) y azul. Pienso entonces: justo como su calle, justo como Marqués González.

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